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Comité Canadiense para Combatir los Crímenes Contra la Humanidad

 

 

 

 

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----- Original Message ----- 
From: melina alfaro 
To: "Comite Canadien" <
comitecanadien@post.com>
Sent: Friday, December 19, 2003 10:08 AM
Subject:
[publicaciones-politicos] Pido juicio y castigo-A 30 años del asesinato de mis padres


http://www.elsiglo.cl/
Pido juicio y castigo
A 30 años del asesinato de mis padres

El 8 de diciembre se cumplieron 30 años del asesinato de mis padres, Bernardo Mario Lejderman, ciudadano argentino, y María del Rosario Avalos Castañeda, ciudadana mexicana. Ellos fueron sorprendidos por una patrulla militar en el norte de Chile, mientras acampaban conmigo en una cueva de una mina abandonada. En ese momento, fueron asesinados a mansalva.

La zona es muy cercana al pueblo de Gualliguayca, poblado ubicado en la Cordillera de Los Andes en las cercanías de La Serena. Mis padres intentaban huir a la Argentina por una paraje cordillerano y para ello estaban esperando tratar con una persona que conocía el tramo y los podía guiar.

Yo tenía dos años y medio de edad y perdí un zapatito, por lo cual mi padre le pidió a un campesino vecino, que muy solidariamente nos ayudaba trayéndonos alimentos, si podía conseguir un par de zapatitos para mí. El campesino transmitió el pedido a un profesor y éste al abordar un taxi le comentó algo al taxista que era de su confianza, pero este, traicionando al profesor, fue al regimiento Arica, lo denuncio y comentó que unos argentinos estaban escondidos. 

Inmediatamente un grupo de militares detuvo al profesor, luego al campesino, quienes fueron torturados y amenazados. El campesino fue obligado a conducir a un grupo de militares hacia donde nos encontrábamos. Cuando llegó la patrulla, mi madre, que estaba en la cueva, corre hacia mí. Antes de poder alcanzarme, desde lejos es abatida por disparos de metralleta. 

 

Mi padre, que se encontraba a unos 100 metros, al ver esta situación comenzó a escapar subiendo una montaña. Los militares comienzan una intensa persecución que concluye al poco tiempo: emboscando a mi padre emprenden contra él con disparos de metralleta, acabando instantáneamente con su vida.

Un militar me recoge y se llevan detenido al testigo, al que amenazan y ordenan que no cuente a nadie lo sucedido. Luego el testigo fue visitado durante varios meses todos los días, con amenazas y más golpes.

Los militares me llevan a una casa de monjas, donde permanezco un mes hasta que mi familia paterna gestiona mi viaje a la Argentina, hace 30 años.

Mis padres vivieron en Chile más de dos años, militando activamente a favor del proceso revolucionario y democrático encabezado por el Presidente Allende. En el norte de Chile mi padre tenia una actividad muy intensa, asesorando al entonces gobernador de la ciudad de Vicuña con quien tenía un gran amistad personal.

Antes de que asesinaran a mis padres, el gobierno argentino mediante su cancillería pidió a las autoridades militares chilenas, en reiteradas ocasiones, por mi padre que era ciudadano argentino y por su familia. Como habían pasado más dos meses sin tener novedades, las autoridades argentinas agotaron las instancias de reclamo, sin tener ninguna respuesta positiva de las autoridades chilenas. La única respuesta fue la versión de que mis padres se autodinamitaron, quitándose la vida. Esta versión encendió muchas desconfianzas, pero no había mucha posibilidad de investigar.

En 1990 una comisión de derechos humanos impulsó la investigación de los asesinatos y el testigo campesino denunció que mis padres fueron asesinados y que no se suicidaron, como decían los militares. Cuando se buscaba a los autores del asesinato la investigación fue trabada en 1991 por la fiscalía militar, luego la Corte Suprema le dio lugar a esta maniobra, quedando congelado el juicio.

Hacia principios del 2000 el uniformado Pedro Bustos Rodríguez, quien en ese entonces trabajaba en inteligencia militar en el norte de Chile, declaró ante la justicia que mis padres fueron asesinados y que la versión que habían dado era falsa. Es por ello que hacia finales del 2000 presenté una querella criminal contra Pinochet y la lista de militares que estarían implicados en el asesinato de mis padres, para que se juzgue y castigue a los responsables.

Después de varios viajes a Chile, y de mucha paciencia, la justicia chilena dio avances significativos en la investigación.
El motivo que me mueve es el de buscar que no se olvide el asesinato de mis padres, que se haga justicia y que no vuelvan a ocurrir, ni en Chile ni en ningún lugar de América, este tipo de atropellos a la vida humana. Que termine la impunidad y que se respeten los gobiernos constitucionales, democráticos y populares.

Mi humilde homenaje a ellos es que valoro el respeto a la vida. Nadie puede dejar de respetar la vida de una persona digna, que expresa sus ideas, que trabaja por el prójimo y que sueña con un mundo mejor para todos.
Como hijo pido que se haga conocer esta historia y todas las historias y creo que además de exigir justicia tenemos que explicar, enseñar o mejor dicho compartir el pasado con los niños y adolescentes, que no conocen tanto estas historias lamentables.

Muchas gracias.
Desde Buenos Aires, Ernesto Lejderman Avalos. 

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